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domingo, 8 de abril de 2012

Con amor, tu hija.



Con amor, tu hija de Jorge Alberto Gudiño Hernández (Ed. Alfaguara); es la recomendación bibliográfica que hago a mis lectores del blog. Es un libro en el que se plasma el asunto del incesto visto desde una perspectiva distinta a la de la tragedia griega. Simplemente quiero comentarles que desde hace tiempo no leía un libro en el que la simplicidad de la narrativa, la sensualidad con la que se expresa el autor y la originalidad de un mismo tema planteado en un contexto actual; dejan a cualquier lector con un muy agradable sabor de boca. Creo que desde la portada ya se nos deja ver un éxito rotundo.

Imagen de: 3.bp.blogspot.com

A continuación anexo el texto de la contraportada del libro:

Emily vuelve a ser la pequeña que juega a esconderse de la mirada de su padre. Es el más primitivo de los juegos, el que exige la complicidad del adulto para poder funcionar. "Emily y yo jugamos, sólo que ambos estamos conscientes del juego". 

Un famoso escritor se ha instalado en una isla paradisíaca. Como cada año, Emily, su hija, ha venido a visitarlo. Pero esta vez viene acompañada de Antonia. De inmediato se despiertan las pasiones: ella es joven, bella y sobre todo, accesible. Así es que comienza a espiarla, agazapado tras unos lentes oscuros y un deseo al acecho. Pero mirar a Antonia implica mirar a Emily y, hacerlo, obliga a comparar: su hija es mucho más bella que su amiga y ése es un pensamiento que no debería tener lugar... aunque los deseos no suelen estar bajo nuestro control... mucho menos si son correspondidos. 

Con amor, tu hija es una invitación para el lector que se atreve a romper sus propios tabúes. 

martes, 4 de enero de 2011

Biblioteca de Michel Foucault.

El blog "Psicoanálisis en Extensión" del Dr. Julio Ortega nos ha regalado en versiones fáciles de descarga; algunos libros de vital importancia para todos aquellos que nos dedicamos al trabajo filosófico y psicoanalitico de aquel que llevaba por nombre: Michel Foucault. Los textos fueron publicados el día 15 de diciembre del año pasado. Espero sean de utilidad para todos ustedes.
Imagen de: lunasazules.com

sábado, 1 de mayo de 2010

Enfermedad Mental y Personalidad de Michel Foucault.

Recomendación bibliográfica:
Los problemas teóricos con que se enfrenta la patología mental parecen provenir del hecho de que las nociones de enfermedad, síntoma y etiología adquieren en ella el mismo sentido que en la patología orgánica. Si definir la enfermedad y la salud psicológica. Si definir la enfermedad y la salud psicológicas resulta tan difícil, ¿no será porque nos esforzamos en vano en aplicarles masivamente los conceptos destinados a la medicina somática, atribuyéndoles la causalidad de las perturbaciones orgánicas? Es evidente que la ciencia médica, al establecer la división entre lo positivo y lo negativo, lo normal y lo patológico, lo comprensible y lo incomunicable, lo significante y lo insignificante, codifica la rarez -la anormalidad- de aquello que escapa a lo racional, lo que da lugar a un amplio movimiento destinado a poner vallas: el loco al asilo, el enfermo al hospital, el asocial a la prisión. Frente a esto, el texto de Foucault pretende demostrar que la raíz de la patología mental no debe estar en una especulación sobre cierta "metapatología", sino sólo en una reflexión sobre el hombre y sobre las ciencias humanas: una reflexión liberada de esas abstracciones que oscurecen la verdad de la enfermedad y alienan la realidad del enfermo.

Fuente e imagen de: paidós.com.

viernes, 5 de febrero de 2010

La Dialectica del Amo y el Esclavo de Hegel.

Un video interesante para entender lo que desea el hombre (Amo y Esclavo). Este video se encuentra en varias partes; por lo tanto, las restantes las encontrarán en la página de internet YouTube.


martes, 19 de enero de 2010

Foucalut [Pensamiento y Vida] de Paul Veyne. (Ed. Paidós)

Michel Foucault y Paul Veyne. El filósofo y el historiador. Dos grandes figuras del mundo de las ideas. Dos figuras inclasificables. Dos “extemporáneos” que durante mucho tiempo compartieron camino y batallas. Paul Veyne traza en este libro el retrato atípico de su amigo y vuelve a lanzar el debate sobre sus convicciones. Por eso el libro arranca con esta afirmación: “No, Foucault no era lo que se cree, no era de derechas ni de izquierdas, no invocaba ni la Revolución ni el orden establecido. Pero precisamente porque no invocaba el orden establecido, la derecha lo insultaba mientras que la izquierda creyó que bastaba con que no invocara el orden establecido para considerarlo de izquierdas.” Tampoco era estructuralista como se ha dicho, sino un filósofo escéptico, un empirista próximo a Montaigne que en su obra nunca dejó de cuestionar los “juegos de verdad”, las verdades construidas, singulares, típicas de cada época. Este libro dedicado a Foucault acierta a refutar como muy pocos consiguen hacerlo las ideas que se consideran de vanguardia y que no son más que ideas establecidas. Un libro iconoclasta, un testimonio único. Recomendación bibliográfica que no podrán dejar de leer.
Imagen y texto de: paidós.

sábado, 16 de enero de 2010

El Inconsciente. Parte 6.

Con esta parte termino los diferentes conceptos del inconsciente que se establecen en el ser humano. Espero les halla gustado.


La Crítica Fenomenológica a la Noción de Inconsciente.


La formuló de la manera más radical M. Boss, quien encuentra injustificado el procedimiento de razonamiento que Freud adopta para la construcción del inconsciente. En efecto, escribe Freud: "Es necesario, porque los datos de la concienca son en alto grado lagunosos; en sanos y enfermos aparecen a menudo actos psíquicos cuya explicación presupone otros actos de los que, empero, la conciencia no es testigo. [...] Estos actos concientes quedarían inconexos e incomprensibles si nos empeñásemos en sostener que la conciencia por fuerza ha de enterarse de todo cuanto sucede en nosotros en materia de actos anímicos, y en cambio se insertan dentro de una conexión discernible si interpolamos los actos inconcientes inferidos". Según Boss, del análisis de este razonamiento resulta que tanto el juicio de que existe "una lagunosidad en la serie de los actos conscientes", como en el contenido deducido de este juicio que "lo psíquico es en sí inconsciente", se apoyan "en el supuesto científico operante en la ciencia natural según el cual lo real existe siempre y sólo en nexos causales rigurosos y sin brechas entre objetos actualmente presentes". Por lo tanto el inconsciente no es una realidad psíquica, sino un producto del método con el que Freud enfrentó esta realidad. En enfecto, sin el supuesto científico arriba enunciado Freud no habría podido "constatar" la discontinuidad de la vida consciente e "inferir" en consecuencia un sustrato real en el cual encontrar los tan buscados nexos causales libres de lagunas. "Ya que un inconsciente -continúa Boss- en cuanto inconsciente, es por definición incontrolable, sin riesgo se podía concebir que en él estaban todos los nexos causales no fragmentarios que no pueden ser percibidos en la realidad inmediatamente dada, y que sin embargo se consideraban indispensables para poder atribuirle a la psique una realidad propia". Desde el punto de vista fenomenológico el resultado de semejante procedimiento discursivo no es tanto la "comprensión" de la vida psíquica como su "explicación" de acuerdo con el ideal explicativo de las creencias naturales.


Bibliografía: Diccionario de Psicología / U. Galimberti / Siglo XXI.
Imagen de: phiblosopho.blogspot.com

martes, 12 de enero de 2010

El Inconsciente. Parte 5.

Inconsciente y Lenguaje.


Esta relación la consideró J. Lacan a partir de la dislocación de la centralidad de la conciencia, tal como fue propuesta por la cultura occidental, y en especial por R. Descartes, con su Cogito ergo sum. Para Lacan el hombre no vive en el cogito, sino en un "ello" profundo que "lo habla" y respecto al cual el hombre se encuentra en un estado de radical sumisión: "pienso en lo que soy -escribe Lacan- allí donde no pienso pensar". Si el hombre es hablado, el que habla es el Otro del sujeto consciente, ese "ello habla" a propósito del cual Lacan precisa: "Enseñamos siguiendo a Freud que el Otro es el lugar de esa memoria que él descubrió bajo el nombre de inconsciente". Si el inconsciente es lenguaje, "Nuestra doctrina [...] no se funda en ninguna asunción de los arquetipos divinos, sino en el hecho de que el inconsciente tiene la estructura radical del lenguaje, que en él un material opera según unas leyes que son las que descubre el estudio de las lenguas positivas, de las lenguas que son o fueron efectivamente habladas". Justo porque el inconsciente es lenguaje, o , como dice Lacan, es "deseo derive lenguaje", se hace necesario un psicoanálisis lingüístico con el fin de penetrar en el "oscuro hablar de ello", en los "agujeros de sentido del discurso consiente donde la verdad del inconsciente se sitúa entre líneas". Para descifrar la "retórica del inconsciente" Lacan se retoma a la lingüística estructural, y en especial a R. Jakobson, que le permite unir los mecanismos inconscientes que ilustró Freud a los padecimientos retóricos de la metáfora y de la metonimia. La metáfora, en efecto, al indicar un objeto con el nombre de otro que tiene con el primero relaciones de semejanza, es accesible a la condensación, mientras la metonimia, que nombra una cosa o una persona con el nombre de otra cosa o persona que tenga con ésta relaciones de depedencia o de contigüidad, es accesible al desplazamiento, que eran los dos mecanismos que evidenció Freud como típicos del proceso donde se expresa el inconsciente.



Bibliografía: Diccionario de Psicología, U. Galimberti, Siglo XXI.
Imagen de: nosubject.com

lunes, 11 de enero de 2010

La Vida de los Hombres Infames. Michel Foucault.

El Blog 'Psicoanalista Lector' nos ha propuesto para descarga el libro de 'La Vida de los Hombres Infames'. Se los recomiendo ampliamente.

Enlace: http://elpsicoanalistalector.blogspot.com/
Imagen de: msa.ac.uk

martes, 22 de diciembre de 2009

El Inconsciente. Parte 2.

Los Antecedentes Filosóficos.

Los antecedentes filosóficos de la noción de inconsciente se peden encontrar en G. W. Leibniz, quien subrayó la importancia de la "pequeñas percepciones" que "forman ese no sé qué, esos gustos, esas imágenes de la cualidades sensibles, claras en conjunto, pero confusas en las partes; esas impresiones que los cuerpos que nos rodean dejan en nosotros y que involucran al infinito; ese vínculo que cada ser tiene con todo el resto del universo. El inconsciente vuelve con I. Kant quien, respondiendo a las objeciones de J. Locke, según el cual no se puede hablar de representaciones de las que no se es consciente, escribe que "podemos ser conscientes mediatamente de una representación de la que no lo somos inmediatamente". Pero es con F. W. J. Schelling con quien el inconsciente se vuelve uno de los aspectos fundamentales del absoluto como identidad de naturaleza y espíritu, en el sentido de que "el inconsciente es la raíz invisible de la que todas las inteligencias no son otra cosa que potencias; es el eterno intermediario entre el sujeto que se autodetermina en nosotros y el objetivo o intuyente. A Schopenhauer concibe el inconsciente como voluntad irracional más allá de las coordenas del espacio y del tiempo, no regulado por el principio de causalidad que preside nuestras representaciones. E. von Hartmann, partiendo de Schelling y de Schopenhauer, introduce explícitamente el término 'inconsciente', del que el espíritu y la materia no serían sino dos representaciones diferentes.
S. Frued, que hace del inconsciente el centro de la teoría psicoanalítica, reconoce los antecedentes filosóficos: "Acaso entre los hombres sean los menos quienes tienen en claro cuán importantísimo paso, para la ciencia y para la vida, significaría el supuesto de uno procesos anímicos inconscientes. Apresurémonos a agregar, empero, que no fue el psicoanálisis el primero en darlo. Cabe citar como predecesores a renombrados filósofos, sobre todo al gran pensador Schopenhauer, cuya 'voluntad' inconsciente es equiparable a la 'vida pulsional' del psicoanálisis. Es el mismo pensador, por lo demás, que con palabras de inolvidable acento ha recordado a los hombres la significación siempre subestimada de su pujar sexual. El psicoanálisis sólo ha tenido prioridad en esto: no se limitó a afirmar en abstracto esas dos tesis tan penosas para el narcisismo (la significación de la sexualidad y la condición de inconsciente de la vida anímica), sino que las demostró en un material que toca personalmente a cada quien y lo obliga a tomar posición frente a ese problema. Pero por eso mismo se atrajo la aversión y las resistencias que no osan enfrentarse con el gran nombre del filósofo.
Desde el punto de vista de la psicología experimental, centrada exclusivamente en la experiencia del consciente, G. T. Fechner retomó de J. F. Herbart el concepto de "umbral de la conciencia" (por debajo del cual las ideas son inconscientes) para representar la mente humana como unn témpano del cual sólo la punta emerge en la supericie; mientras que en el campo médico, además de C. G. Carus, quien sostenía que "la clave para la comprensión de la vida consciente reside en la región del inconsciente", la psicopatología francesa, con J. M. Charcot, P. Janet y T. A. Ribot, se refirió a la vida psíquica inconsciente para explicar el automatismo psicomotor, la sugestión posthipnótica, el sonambulismo y los síntomas histéricos.

Bibliografía: Diccionario de Psicología; Umberto Galimberti; Siglo XXI.

domingo, 20 de diciembre de 2009

El Inconsciente. Parte 1.

Propondré alguna terminología especializada sobre el término inconsciente que va desde la perspectiva filosófica hasta la cuestión fenomenológica. Todas estas conceptualizaciones las describiré por separado ya que son extensas. Así que comenzaré por dar una definición. Todo lo aquí expuesto sobre este tema será formulado por el autor Galimberti cuyas definiciones se pueden encontrar en su diccionario de psicología.

Inconsciente.
El término se utiliza como adjetivo para calificar los contenidos no presentes en la conciencia, y como sustantivo para indicar una zona de lo psíquico. Este concepto es central en todas las psicologías de lo profundo, para las cuales los contenidos de la conciencia no son originales sino derivados de procesos que, como escapan a la concienca y son anteriores a ésta, son llamados "inconscientes".

viernes, 27 de noviembre de 2009

La Teoría de los Cuatro Humores.

La teoría de los cuatro humores o humorismo, fue una teoría acerca del cuerpo humano adoptada por los filósofos y físicos de las antiguas civilizaciones griega y romana. Desde Hipócrates, la teoría humoral fue el punto de vista más común del funcionamiento del cuerpo humano entre los «físicos» (médicos) europeos hasta la llegada de la medicina moderna a mediados del siglo XIX. En esencia, esta teoría mantiene que el cuerpo humano está lleno de cuatro sustancias básicas, llamadas humores (líquidos), cuyo equilibrio indica el estado de salud de la persona. Así, todas las enfermedades y discapacidades resultarían de un exceso o un déficit de alguno de estos cuatro humores. Estos fueron identificados como bilis negra, bilis, flema y sangre. Tanto griegos y romanos como el resto de posteriores sociedades de Europa occidental que adoptaron y adaptaron la filosofía médica clásica,consideraban cada uno de los cuatro humores aumentaba o disminuía en función de la dieta y la actividad de cada individuo. Cuando un paciente sufría de superávit o desequilibrio de líquidos, entonces su personalidad y su salud se veían afectadas. Teofrasto y otros elaboraron una relación entre los humores y el carácter de las personas. Así, aquellos individuos con mucha sangre eran sociables, aquellos con mucha flema eran calmados, aquellos con mucha bilis eran coléricos, y aquellos con mucha bilis negra eran melancólicos. La idea de la personalidad humana basada en humores fue una base para las comedias de Menandro y, más tarde, las de Plauto.Durante el período neoclásico en Europa, la teoría humoral dominó la práctica de la medicina, en ocasiones resultando en situaciones un tanto dramáticas. Prácticas típicas del siglo XVIII como el sangrado o la aplicación de calor eran el resultado de la teoría de los cuatro humores (en estos casos, para tratar los excesos de sangre y de bilis, respectivamente). Por otro lado, debido a que mucha gente pensaba que existía una cantidad infinita de humores en el organismo, era común la crencia de que la pérdida de fluidos era una forma de muerte.

Humor Elemento Órgano
Sangre Aire Hígado
Bilis Fuego Vesícula Biliar
Bilis Negra Tierra Bazo
Flema Agua Cerebro/Pulmón

Fuente total de: wikipedia.org

jueves, 26 de noviembre de 2009

La Locura en la Era de la Razón. Por Gabriel Meraz A.

“¿Qué es la razón? La locura de todos. ¿Y qué es la locura? La razón de uno.” Rensi, citado por J. M. Gironella.

Una concepción de la locura, proveniente de la Antigüedad (siglo V a. C.), la presenta como un “don divino”. El diálogo platónico Fedro muestra una imagen de la locura (manía) que en todo resulta preferible a la cordura (sophrosýne); pues mientras que ésta cuenta con un origen meramente humano, fruto de las opiniones(doxaí) que pueden producirse mediante el ejercicio dialéctico, la locura representa una forma de conocimiento superior. El loco aparece aquí como un ser elevado, a cuya alma crecen unas alas que lo transportan al país de la verdad. Al considerarla como la forma más alta del saber, Platón declaró en boca de Sócrates: “los bienes más grandes llegan a nosotros a través de la locura,concedida por un don divino”. El diálogo sugiere una distinción entre cuatro tipos básicos de locura: la profética, -propia de la adivinación oracular (don apolíneo)-, la poética –que corresponde a la inspiración artística (don de las musas)-, la erótica –ilustrada por el arrebato amoroso (don de Afrodita y de Eros) y considerada la más excelsa-, y la mistérica -ligada a los ritos eleusinos y la experiencia extática de la epoptéia(visión del dios; don de Dionisio). Un aspecto común a las especies de locura aquí descritas reside en considerarlas una experiencia de posesión -en el sentido de un trance o entusiasmo (en théos) en el que un dios es interiorizado-, en donde el sujeto que se ve invadido sufre una metamorfosis que le otorga conocimiento.Pero más exacto sería decir que se trata de un estado que anula la distinción entre sujeto y objeto, distinción clave en las teorías modernas sobre el conocimiento. Para los griegos el “delirio divino”, el “bello frenesí”, y los diferentes estados de éxtasis y rapto, aunados a la catársis, constituyen los elementos indispensables que actúan en la anagnórisis (tránsito de la ignorancia al saber),en donde mediante una revelación se accede a una comprensión del mundo que va más allá de los limitados alcances de la conciencia, y que culmina en una visión auténtica de la verdad. Puede decirse que el conocimiento se definía en la antigüedad como una de las formas más elaboradas del pathos. Así uno de los epítomes del pensamiento ¿racional? antiguo pudo decirnos que, sin el favor de la locura, el hombre no sería más que un ser insulso, destinado a extraviarse en la inanidad de su estrecha conciencia y en su ignorancia. Esto llevó a Giorgio Colli a afirmar que,para los griegos, “la locura es la matriz de la sabiduría” y “la razón es un instrumento de destrucción”.

Artículo publicado en la página www.encuentropsicoanalítico.com en su sección llamada publicación de artículos. Para leerlo completo tendrás que ingresar a dicha página y bajarlo en formato PDF.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Nueva Bibliografía del FCE. "Gilles Deleuze y Félix Guattari". Biografía Cruzada.

El blog del Psicoanalista Lector nos ha proporcionado una recomendación bibliográfica. Este texto pronone una investigación muy completa y detallada sobre la teoría y experimentación de conceptos de pensamiento crítico y social. También explora los misterios de una aventura común entre Deleuze y Guattari. Aunque cabe destacar que no tengo conocimiento de que el texto halla llegado todavía a México y a otros países de Latinoamérica. Por tal motivo; habrá que estar muy pendientes de ello para adquirirlo posteriormente. Les incluyo el link para que pudan accesar al artículo del blog antes mencionado. http://elpsicoanalistalector.blogspot.com/2009/11/francois-dosse-gilles-deleuze-y-felix.html

martes, 24 de noviembre de 2009

Cuadro Cronológico de Personajes del Psicoanálisis.

El presente cuadro fue tomado del libro: "Sistemas y Teorías Psicológicos Contemporáneos" de Melvin H. Marx y William A. Hillix. Editorial: Paidós. Cabe destacar que en la columna de "Desarrolladores" he incluido tres personajes importantes que no deben faltar en el psicoanálisis actual. Los nombres son: Anna Freud, Melanie Klein y Jacques Lacan. Los nombres que están señalados en color rojo -son aquellos que para mí- tienen una correlación relevante en lo que se refiere a dicha materia. Dar un click en la imagen para agrandarla.


domingo, 22 de noviembre de 2009

El Inicio de la Inteligencia Emocional con Aristóteles.

"Por consiguiente, es posible ir demaciado lejos, o no lo bastante, en el miedo, el orgullo, el deseo, el enojo, la piedad y el placer y el dolor en general, y el exceso y el defecto son erróneos por igual; pero sentir estas emociones en los momentos correctos, por los objetos correctos, hacia las personas correctas, por los motivos correctos y de manera correcta, constituye el bien medio o mejor, que es fruto de la virtud. [Ética Nicomaquea. Aristóteles]". Éste pequeño párrafo ilustra de una manera muy bien explicada el inicio de lo que ahora conocemos como la Inteligencia Emocional. Concepto propuesto por Goleman en su 'Best Seller' que lleva el mismo nombre.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

El Amor: una teorización entre la existencia de dos erastḗs y la inexistencia del erṓmenos.

“…el amor es paciente, es amable;
el amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe…”
(1 Cor. 13, 4: Biblia de Jerusalén).

No cabe duda de que el significante ‘amor’ sigue siendo desde tiempos muy remotos difícil de definir. Muchos lo tratan de explicar haciendo poemas, otros por medio de cartas a sus amadas(os), algunos más con expresiones de sacrificio religioso; en fin, distintas formas de precisar dicha palabra. Sin embargo; nos damos cuenta de que ninguno tiene la definición correcta. De ahí que, la pregunta que nos hacemos para entablar con más claridad una teorización sería entonces: ¿qué es el amor? Pregunta nada difícil de formular pero sí de contestar. Por ello este artículo intentará plasmar una respuesta congruente para el mejoramiento de la subjetividad de dicho vocablo. Galimberti en su diccionario de psicología nos propone que el amor está totalmente involucrado con un intercambio afectivo entre individuos, para la obtención de un bienestar tanto psicológico como fisiológico; ya que estos procesos lo determinarían ontológicamente. Por lo tanto, quiero hacer una aclaración que sin duda es de vital importancia para el mejor manejo de la conceptualización que aquí se revisará. Todas las nociones están determinadas por un lenguaje totalmente en el idioma español; cuyas formas simbólicas le son propias para una simbolización y, que a su vez, se adecua a la cultura de habla hispana. Sin más preámbulos comencemos a tratar de explorar con mayor ahínco nuestro tema. Para encabezar dicho apartado quiero establecer en el presente artículo que al significante amante se le vociferará como el erastḗs y al objeto amado como el erṓmenos. La Biblia ha dejado muy en claro desde sus inicios que el amor es indispensable para el mensaje de salvación ya que también; forma parte de su estandarte para la realización de una institución clerical. San Juan uno de los evangelistas más reconocidos se separa de los otros evangelios denominados sinópticos, para instituir desde una primicia convencional y ancestral que el amor de Dios es lo más excelso tanto para sus adeptos como para los que no lo son. San Pablo —así como Juan el evangelista— quien en su momento trataba de ganar partidarios para la religión católica, se encargó de notificar a la comunidad de Corinto la grandeza del amor que Dios le tiene a sus hijos amados (significante que en lo posterior examinaremos con más claridad para demostrar que éste no existe en una relación de amor) de la siguiente manera: “El amor es paciente, es amable; el amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe; es decoroso; no busca interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. El amor no acaba nunca” (1 Cor. 13, 4-8). Interesante propuesta sobre este tema y que me lleva a pensar incluso que la definición es más congruente con una propuesta filosófica igualmente excelsa que propone Fedro en el texto del Banquete de Platón. Haciendo una relectura profunda de dicho texto; nos encontramos con una diversidad de conceptos sobre el amor. Recordemos que los personajes del libro antes mencionado, se reúnen entre sí para dar contestación a aquello que llamaban el eros, el amor. Para ello recomiendo releer tanto el Banquete como el Seminario Ocho de J. Lacan y así sumergirse hasta el fondo en ese pequeño mar que nos actualiza y nos reelabora un conocimiento superior. Intentemos emprender la propuesta hecha por Fedro y su capacidad de dominio sobre la trama amorosa. Para él, -el amor-, no es otra cosa sino el BIEN; el bien entendido como ese sentimiento innato que nos proporciona a los seres humanos una mejor convivencia entre personas; cuyo bienestar fisiológico y psicológico es sin duda estructural a nuestro ser. De hecho Lacan en su S8 (La Transferencia) lo plantea como la metáfora del amor. Si bien no ahondaremos mucho sobre el abordaje presentado sobre cada uno de los personajes, si entablaremos la propuesta más selecta. Posterior a Fedro comenzará Pausanias. Él decía que el amor estaba ligado a la virtud, aunque con un supuesto muy ambivalente y subjetivo ya que establecía que el cariño no era ni bello ni feo. A continuación tomará la palabra el médico Erixímaco y como hombre de ciencia implantaba un nuevo abordaje sobre el afecto; ya que éste se encontraba no sólo en el alma de los seres humanos, sino también en todo los demás objetos. Ahora seguirá Aristófanes con su esbozo sobre el amor. Sin duda el más conocido por todos como la media naranja. Él formulaba que el ser humano en un inicio estaba creado por una sola pieza. Al existir una ruptura por la mitad, todos ellos quedaban destinados a encontrar la mitad faltante y a partir de esa completud; el amor sobresale en ellos mismos. El siguiente en hablar es Agatón como un digno anfitrión de fiesta y grande entre muchos eruditos de aquella época. Constituía al amor como bello y joven, delicado, virtuoso, fuerte y justo. Posteriormente, la entrada triunfal del más grande de los sabios —Sócrates— obtendrá su turno. Dicho personaje comentaba que el saber del amor se lo agradecía a Diotima (con esto nos damos cuenta de la importancia que tenía la mujer para Platón) hembra conocedora del saber del eros. El eros pertenece a su vez a dos grandes significantes del todo opuestos que son: a) la pobreza y b) la abundancia. De tal suerte que lo feo pertenece a la primera y lo bello a la segunda. Cuyo matrimonio son la base para que el amor se desplace en todo sentido y así, se establezca un termino medio cuyo objeto de amor será la generación. Para terminar el texto Alcibíades se incorpora por último a la plática. Personaje enamorado de Sócrates y cuyo individuo último no corresponderá a ese afecto. Con este preámbulo nos adentraremos a lo que S. Freud propone sobre su terminología del eros (Dios del amor) y el tánatos (muerte) cuyas representaciones mentales sin duda dan un conocimiento más amplio en lo concerniente al amor. A partir de ese momento “Freud se sirve generosamente del término griego eros para designar al conjunto de las pulsiones de vida (que comprenden las pulsiones sexuales y las pulsiones de autoconservación) que se oponen a las primeras. Este uso podría ser engañoso. Eros, en efecto, no es otro que el Dios griego del Amor. ¿Sería acaso en el amor donde habría que buscar la fuerza que conduce al mundo, la única capaz de oponerse a tánatos, la muerte? Tal concepción sería, en la óptica freudiana, totalmente criticable” (Chemama y Vandermersch, 2004). Por ello incluso J. Lacan diría que el amor es la transferencia. Ahora bien, desde la perspectiva lacaniana podemos incluir que nada se ha escrito al menos hablando objetivamente del amor cuando dice: “Por cierto, en cuanto uno comienza a hablar sobre el amor, desciende a la imbecilidad” (S20, Jacques Lacan). Así, nos toca involucrarnos a realizar nuestra propia teorización y aclarar desde otro punto de vista nuestro objeto de estudio. Amor, Amante y Amado. Palabras que están totalmente ligadas y que en realidad, -desde mi punto de vista-, sólo para la existencia de una 'relación de amor'; con la presencia de dos amantes sería suficiente. Es decir, el último significante debería desaparecer. ¿Por qué el significante amado se le obligará a evaporarse? De entrada en una relación amorosa ya sea para con un mismo sujeto (narcisismo) o para con otro objeto de amor, siempre se involucrarán la parte activa (erastḗs) y la parte pasiva (erṓmenos). Ahora bien, ¿la parte pasiva tendrá un lugar en la relación del amante si el mismo amado no propone en nada una relación de reciprocidad? Sin duda surgiría también otra pregunta ¿ese erṓmenos no deberá tener la obligación de amar también como el amante ama a su amado? Por supuesto que sí. De hecho en la religión católica se espera que uno ame a los demás como se ama a sí mismo y así nos damos cuenta de la coexistencia de una reciprocidad en la relación amorosa. Incluso Lacan nos propone lo siguiente: “…lo que los Dioses encuentran sublime, más maravilloso que ninguna otra cosa, es que el amado se comporte como se esperaría que se comportara el amante” (S8, noviembre de 1960). Es por esto; que la enunciación de una fórmula impuesta para este aspecto es la siguiente: [amante 1(a1) + amante 2 (a2) = relación de amor (RA) {a1 + a2 = RA}]. Pero… ¿dónde está el amado en la fórmula anterior? Definitivamente se ha establecido la inexistencia del erṓmenos. Mi fundamento apuntaría entonces a que la completud de una relación amorosa dependerá al cien por ciento de una relación entre dos amantes, donde la actividad sea recíproca entre sus miembros y cuya finalidad se encuentren en dicha relación un bienestar tanto fisiológico como psicológico y así transitar de una manera adecuada; ésto sin olvidar entonces que la completud se encuentra atravesada por la falta ontológica y psíquica del sujeto lacaniano.

Bibliografía:

Biblia de Jerusalen. Varios Autores. Desclée De Brouwer.
Diálogos de Platón. Platón. Porrúa.
Diccionario del Psicoanálisis. Chemama y Vandermesch. Amorrortu E.
Diccionario de Psicología. Galimberti. Siglo XXI.
Seminario 8 “La Transferencia”. Jacques Lacan. Paidós.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Muere C. Lévi-Strauss el Padre de la Antropología Moderna.

El famoso antropólogo frances Claude Lévi-Strauss falleció la madrugada del domingo en París cuando le faltaban unos pocos días para cumplir 101 años. Había nacido en Bruselas, en 1908, de padres judíos franceses y dedicó toda su vida a explicar y a explicarse el mundo desde la antropología. Transformó la etnología contemporánea al elaborar un método original que anudaba el estructuralismo, el psicoanálisis a la hora de interpretar los mitos. Éste fue el método usado para estudiar la organización social de las tribus de Brasil y la de los indios del norte y sur de América. Sus primeras obras fueron 'La vida familiar y social de los indios Nambikwara' y 'Las estructuras elementales de parentesco'. Para este padre de la antropología moderna, la mente humana organiza el conocimiento en parejas binarias y opuestas que se organizan de acuerdo con la lógica y tanto el mito como la ciencia están estructurados por pares de opuestos relacionados lógicamente. Fuente del: informador.com.mx. Descanse en paz.


martes, 3 de noviembre de 2009

Hombre y Sujeto ($) en la Filosofía del Límite.



El presente artículo publicado, es sin duda uno de los mejores que he tenido la oportunidad de leer en lo referente a la importancia que tienen los conceptos de Hombre y Sujeto y su relación con la Filosofía. Dicho artículo fue realizado por el psicoanalista y profesor de la Universidad de Londres e Iberoamericana Dr. Héctor Escobar. Éste escrito se encuentra publicado también en dos fuentes: la primera en el blog: 'Bitácora Psicoanalítca' del mismo autor y la segunda en la revista: 'Cartapsi' del Dr. Julio Ortega.

Resumen: Se plantea brevemente la relación Hombre-Sujeto($)y su importancia en la filosofía contemporánea. Se plantea el concepto “Filosofía del límite” y su sentido epistémico como diferenciador de los proyectos moderno y postantropológico.

Abstract: This paper offers a study of the relationship between the concepts of Man and Subject ($) and its importance to contemporary philosophy. We propose the term “Philosophy of the limit” in an episthemic sense as a difference between modern and postanthropologycal projects.

Palabras clave: Modernidad, Hombre, Sujeto ($), Episteme, Deseo

Keywords: Modernity, Man, Subject ($), Epistheme, Desire.

En el presente trabajo tratamos de presentar una lectura de la problemática en la relación conceptual Hombre/Sujeto ($) tomando como eje los trabajos de Freud, Foucault y Lacan, a la vez que mostrar los ejes que proponemos como articuladores de la importancia del concepto Sujeto ($) para la filosofía contemporánea y evidentemente el psicoanálisis.

En 1966, Foucault habría de proponer su controvertida tesis respecto de la aparición del hombre como problemática al interior del pensamiento occidental, entendiendo esta aparición como producto de lo que llamará el acomodamiento del espacio de los saberes, mismo que daría origen a lo que llama “episteme moderna”. No nos corresponde aquí desarrollar una amplia explicación del derrotero foucaultiano, mas sí señalar uno de los argumentos finales que Foucault nos propone en dicho texto: el posible desvanecimiento del hombre
-es decir del problema antropológico- como eje del pensamiento moderno merced a un desplazamiento por venir en el terreno de los saberes.

Siguiendo una línea de desarrollo sustentada en parte por la obra de Foucault, emprendimos en otra parte un intento de análisis arqueológico de la forma en que en Occidente se fueron construyendo los discursos de la psicología desde el pensamiento antiguo a nuestros días. A partir de este análisis propusimos y desarrollamos la discontinuidad que en términos epistémicos se da entre los discursos de la psicología y del psicoanálisis y que, como efecto de esta discontinuidad, era preciso plantear que ese movimiento epistémico que Foucault proponía en 1966, ya había ocurrido, y que como consecuencia de ello, estamos en un momento epistémico que sería distinto de la modernidad (definida en tanto referencia al Hombre como eje del pensamiento occidental).
Tentativamente he denominado “postantropológico” a este momento de nuestra arqueología, la condición de nuestro presente. Así propongo al lector, que eso que muchos llaman “la posmodernidad”, sea leído en el sentido de este agotamiento de la noción de Hombre como eje del pensamiento occidental, y en la aparición de un nuevo eje para nuestro pensamiento: el problema del Sujeto ($), entendido este último en la perspectiva introducida por Jacques Lacan a partir de la obra de Freud.

Hombre y Sujeto
Para Foucault, la aparición del Hombre como eje del pensamiento es el resultado de un movimiento en el pensamiento occidental que podría fin a lo que llama “episteme clásica” organizada en torno al problema de la representación. Cuando Kant nos propone que el problema filosófico es el problema del conocimiento, produce al hombre como un duplicado empírico-trascendental; a la vez sujeto y objeto del conocimiento, movimiento que se encuentra en el origen de la problemática de las ciencias humanas. Así, la episteme moderna ha de permitir la aparición de los tres campos de empiricidad desde los cuales Foucault construye su análisis: Vida, Trabajo y Lenguaje.

En nuestro trabajo, intentamos mostrar que la construcción de la moderna problemática del hombre a partir de los discursos que podemos llamar psicológicos, puede recorrer, sino el mismo, un camino análogo, al propuesto por Foucault en su análisis.

Así propusimos que, a partir de Descartes, el problema de la representación (Vorstellung) aparece haciendo referencia a una conciencia (toda representación lo es siempre, para una conciencia que la organiza). Este es un punto fundamental y eje del sujeto cartesiano, la derivación del ser a partir de su pensamiento, que permite hacer idéntico a uno respecto del otro: “pienso luego existo”. De ello concluimos que toda psicología de la época clásica es, esencialmente, una psicología organizada en torno de los problemas de la percepción y de la sensación, mismos que presentan el mundo para la conciencia. La imagen del hombre máquina de La Mettrie ilustra de modo general el eje de este pensamiento. La condición general de ello es que el cuerpo humano es una máquina que funciona de modo idéntico en todos los hombres.

Sin embargo, al plantear la otra dimensión señalada por Kant, el hombre como objeto del conocimiento, esta concepción se ve trastocada al hacerse evidente el problema de las diferencias individuales. Es en Gall, que la problemática de las diferencias y aquello que la moderna psicología llamará el problema de la personalidad se construye por vez primera, dando origen a los modernos discursos psicológicos y conformando a la psicología como una ciencia del hombre .

Pero, si el problema del Hombre aparece como eje del pensamiento moderno, es preciso que interroguemos a este pensamiento por la forma en que define al hombre. Esta interrogación nos responde:

a) El Hombre es una conciencia, un ser que deriva su existencia de su pensamiento (Descartes).
b) El Hombre es un ser que guía, o podría guiar, sus actos y su pensamiento a partir de la razón. El tribunal de la razón opera como medida última de toda referencia humana (Kant).
c) Como efecto de esta doble condición, el Hombre resulta dueño de sus actos y estos son efecto de su Voluntad.

Anna

Sin embargo, a partir de la Histeria es que se presenta para Occidente la figura paradójica de un ser cuya presencia encarna –nunca mejor dicho- el cuestionamiento de esta identidad del hombre respecto de su conciencia, el sujeto cartesiano. En las histéricas Freud nos deja ver un ser cuya conciencia se ve rebasada por el deseo que le habita y del cual Yo nada sabe. El cuerpo de la histérica no responde a su voluntad. Freud nos muestra así el descentramiento del Ser respecto de su conciencia. Conceptualización que –proponemos- alcanza su pleno desarrollo en el concepto lacaniano del Sujeto del Inconciente ($).

Desde este punto de vista, el Sujeto ($) aparece como aquello que ejerce un efecto de límite respecto del pensamiento moderno y la figura del hombre, un límite en el sentido de un agotamiento, de la no posibilidad de pensar algo distinto a partir del Hombre. En la siguiente figura hacemos un breve esquema de este planteamiento.

HOMBRE
 Conciencia
 Razón
 Voluntad
Autorreferencialidad

SUJETO ($)
 Inconciente
 Pasión
 Deseo
Heterorreferencialidad

Así, respecto de la conciencia, eje del sujeto cartesiano, la noción del sujeto del Inconciente ($) viene a mostrar el límite, un más allá de la conciencia, una forma de la existencia que rebasa las condiciones de ésta, pero en la cual el ser reconoce su verdad, el campo abierto del deseo y su constitución.

Del mismo modo, el descubrimiento freudiano de la alogicidad y atemporalidad de los procesos primarios nos muestran los límites de la razón, un campo que le es irreductible. E igualmente, como causa y efecto de estos dos elementos tenemos la problemática del Deseo, en su imposibilidad de ser reducida al campo de la voluntad y la necesidad. Deseo que apunta a la falta como constitutiva del campo del sujeto ($).

Alteridad y subjetividad
Es sobre estas líneas: Inconciente, Pasión y Deseo que postulamos lo que llamamos “filosofía del límite”. Es ese espacio del pensamiento que nos es contemporáneo y que aparece determinado por la reflexión en torno del Sujeto del Inconciente ($) y los efectos a los que da lugar; la apertura a una serie de posibilidades en la construcción de saberes, no definidos ya como positividades, sino como aquello que aparece en el límite mismo de la positividad, lo que hemos definido como “lo impensable”. Muerte, Deseo y Lalengua . Muerte como límite último de la Vida, Deseo como el punto en que la Necesidad se agota, y Lalengua como agotamiento de las posibilidades de una analítica del lenguaje y apertura a las posibilidades de lo lenguajero, campo de lo que Lacan llamara Linguistería.

Todos los elementos que definen y constituyen a la subjetividad en este planteamiento posantropológico se dan en la relación del Ser con un doble nivel de la alteridad, uno primero propio del orden simbólico; una alteridad que constituye el campo del Deseo y su correlato que es el Sujeto ($). Pero el Deseo solo existe como tal en tanto efecto de lo alteridad (Otro-otro). De ello que en contraste con la problemática del Hombre, que no requiere de lo otro para sostenerse (la conciencia solo es transparente para sí misma), el problema del sujeto ($) implica forzosamente la referencia a la otredad (heterorreferencialidad). Pero además de este nivel de la alteridad, se abre el espacio para un nivel de lo radicalmente otro, una alteridad absoluta límite ultimo del ser.

Bibliografía
Escobar, H. Sujeto y psicoanálisis, CEUL, México 1999.
Foucault, M. Las palabras y las cosas, Siglo XXI, México, 1984
Foucault, M. La arqueología del saber. Siglo XXI, México, 1986
Lacan, J. Escritos I, Siglo XXI, México, 1986.