domingo, 15 de noviembre de 2009

Recuerdos sobre Sigmund Freud.

Cada vez que escucho hablar del seudo intelectualismo de Sigmund Freud, de sus métodos unilaterales y de su pensamiento reduccionista, me digo a mí mismo: “De todas maneras, ustedes dicen esto pero no es exacto; o en todo caso es una verdad a medias, ya que no tienen en cuenta lo esencial –el hombre Freud, que he conocido, y con quien mantuve conversaciones en Viena, durante mis años de estudio, que tuvieron para mí una significación muy importante. Este hombre era más abarcativo, más rico y gracias a Dios más contradictorio en su fuero íntimo que sus doctrinas”. Cuando hablé recientemente con algunos amigos a propósito de mi encuentro personal con Freud, me pidieron encarecidamente que escribiera los recuerdos que había guardado de él y me plantearon casi como una obligación el hecho de difundir, para círculos más amplios mis observaciones que, arrojando una luz poco habitual sobre esa personalidad genial y tan diversamente criticada, podían corregir una cantidad importante de opiniones equivocadas sobre la misma. En primer lugar me invadió la duda. Efectivamente, habían transcurrido unos cincuenta años desde ese primer encuentro. Hasta donde llegaba mi memoria, no había tomado ninguna nota del mismo, y me preguntaba con cierta desconfianza si el tiempo no había cambiado algo que fuese decisivo con respecto a esta imagen conservada durante tantos años en mi mente, de tal modo que no correspondiera más a la realidad. Pero me percaté de todos modos que, aún así, esta imagen tenía algo para decir. Y cuando, poco tiempo después, recibí una invitación de un círculo de médicos para dar cuenta de mis encuentros con Freud, decidí aceptar la invitación, y brindar un testimonio sobre este hombre extraordinario, corriendo el riesgo de que muchas cosas se hubieran escapado de mi memoria, y que otras se presentaran hoy de un modo diferente, al que tenían en mis años de juventud. Mientras me esforzaba para recordar los detalles de los encuentros de antaño, todo lo que acudía a mi memoria me aparecía extremadamente fragmentado. Pero el azar, o el que llamamos como tal, me favoreció como siempre en mi vida. Me había dedicado, por otros motivos, a hurgar en una caja llena de viejos papeles, cuando encontré un sobre semi roto, que decía: Extractos de mis cartas sobre Freud. Estas cartas, que había olvidado completamente, habían sido dirigidas inmediatamente después de estas conversaciones a un amigo de juventud, y, lo recordaba ahora, había conservado para mí los pasajes que se referían a Freud. Estas hojas de un papel amarillento de los años 1904-1905 contenían, de un modo fragmentario, las palabras que Freud había pronunciado textualmente. De modo que no era necesario confiar solamente en mis recuerdos de juventud empobrecidos por el transcurrir del tiempo que podría deformar los mismos, podía apoyarme sobre las palabras auténticas de Freud.
Un excelente artículo de Bruno Goetz publicado por el psicoanalista lector el 3 de septiembre del 2009. El texto completo lo podrán obtener del blog antes mencionado en formato PDF.

3 comentarios:

  1. N'est-que pas que la solitude elle-mème eveille quelque attente fébrile? Voici l'entrée, vide, discrètetement illuminée comme une musée nocturne – la terasse, avec ses torchères ondoyantes par un soir d'Avent étrangement doux – laissant le vestibule et les murmures de voix – la chambre immaculée immaculée et la musique de danse derrière le mur – et le bar à cocktails mondains – le bassin où le nageur s'entrâine, longeur après longeur, il en n'a jamais assez, il doit y mettre de sien – enfin, tournant vers le haut au coin du sombre couloir vient la fille noire et pâle, altière, déterminée et de style épuré, ainsi qu'un moderne avion de chasse suédois.

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    SONNET XXXIX FOR KATIE

    I went downtown, saw Katie in the nude
    on Common Avenue, detracted soltitude
    as it were, like a dream-state rosely hued,
    like no one else could see her; DAMN! I phewed;

    was reciprokelly then, thank heaven, viewed,
    bestowed unique hard-on! but NOT eschewed,
    contrair-ee-lee, she took a somewhat rude
    'n readidy attude of Sex Prelude; it BREWED!

    And for a start, i hiccuped "Hi!", imbued
    with Moooood! She toodledooed: "How queued
    your awe-full specie-ally-tee, Sir Lewd,
    to prove (alas!), to have me finely screwed,

    and hopef'lly afterwards beloved, wooed,
    alive, huh? Don't you even DO it, Duu-uuude!"

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    Chica de Léon, en tus ojos marchan las requétés,
    no ya están demasiado ejercitados a justo esto...
    - Puedes que nos hayáis metido no muy buena acompañía?
    - Mi obrero, quien ha hecho un jornada excelente

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    hicieron sopa de clavos, sangre de clero y corpus christi,
    se unió despuéz a la hez de Colunna Durruti. Tu ries!

    no sobremanera respetuosa de las aberraciones republicanas,
    según parece no tampoco del todo indiferente a vino y flamenco...
    - Está un noche amigable entre otros en algun sitio,
    en alguno de nos cada vez más remotos jardines Espanolas.

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    - Peter Ingestad, Sweden

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  2. Here I send you the pdf file:

    http://elpsicoanalistalector.blogspot.com/2009/09/bruno-goetz-recuerdos-sobre-sigmund.html

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